La lumbociática es un dolor de columna lumbar que irradia por la parte posterior de una o ambas piernas, y que generalmente llega hasta los dedos de los pies. Puede acompañarse de entumecimiento de las piernas, hormigueos, calambres, pérdida de fuerza e incluso incontinencia urinaria, explica el doctor Gustavo Coloma, especialista en Neurocirugía del Hospital Perpetuo Socorro.
Dolor de columna lumbar que irradia por la parte posterior de una o ambas piernas, y que generalmente llega hasta los dedos de los pies. Se trata de un malestar muy intenso que se incrementa con el movimiento y los esfuerzos, y se reduce si se está en reposo. Es la lumbociática. Una patología que se caracteriza por presentar usualmente como síntomas principales «dolor lumbar con irradiación hacia piernas y pies; entumecimiento de las piernas, hormigueos y calambres; y en casos más graves, pérdida de fuerza e incontinencia urinaria, que indican que nos encontramos ante una urgencia médica que precisa una intervención quirúrgica», enumera el doctor Gustavo Coloma, especialista en Neurocirugía del Hospital Perpetuo Socorro.
La lumbociática se produce como consecuencia de la irritación de las raíces nerviosas que emergen de la columna vertebral lumbar y conforman el nervio ciático. Este nervio alcanza los miembros inferiores del cuerpo, de ahí que el dolor pueda extenderse hasta los pies. Tal irritación puede producirse por diversos motivos. La hernia discal lumbar es una de las principales causas, además de la artrosis lumbar, que produce estrechamiento de los orificios de salida de las raíces nerviosas; los tumores vertebrales e intrarraquídeos; fracturas y luxaciones de columna lumbosacra e infecciones. Es precisamente la afectación del nervio ciático, el más largo y grueso del organismo, lo que distingue la lumbociática de la lumbalgia, en la que el dolor se produce únicamente a nivel lumbar sin afectación de tal nervio. Ambas constituyen una de las causas más frecuentes de consulta y de absentismo laboral.
Los principales factores de riesgo para padecer una lumbociática de origen discal son el tabaquismo, la obesidad, los sobresfuerzos y la falta de ejercicio regular. Para prevenirlo es aconsejable eliminar tales factores, así como adoptar el uso habitual de una mecánica corporal correcta que derive en malas posturas. El fortalecimiento de la musculatura lumbar es fundamental, tanto para la prevención como Hospital Perpetuo Socorro. La lumbociática es un dolor de columna lumbar que irradia por la parte posterior de una o ambas piernas, y que generalmente llega hasta los dedos de los pies. Puede acompañarse de «entumecimiento de las piernas, hormigueos, calambres, pérdida de fuerza, y en casos más graves, de incontinencia urinaria», enumera el neurocirujano Gustavo Coloma.
LUMBOCIÁTICA, más que un dolor de espalda para la recuperación postquirúrgica. En cualquier caso, si aparecen los síntomas referidos debe acudirse a consulta para el diagnóstico y tratamiento de esta dolencia. Para ello, el especialista realizará una resonancia magnética, que es el estudio de elección para el diagnóstico de hernias discales y de otras patologías causantes de dolor lumbociático.
A este diagnóstico pueden contribuir asimismo el TAC y las radiografías. Con tales herramientas «podremos asimismo detectar la tipología exacta de la lesión y diferenciarla de otras enfermedades que cursan con dolor de los miembros inferiores y que pueden confundirse con una ciática. Tales patologías son, por ejemplo, la artrosis de cadera, la trocanteritis, la inflamación del músculo piramidal, neuropatía diabética, trombosis venosa profunda y obstrucción de las arterias de las piernas», según el neurocirujano. El tratamiento del dolor lumbociático depende de la causa.
La hernia discal es la salida del material gelatinoso que se encuentra dentro de los discos intervertebrales, a través de una zona debilitada del anillo fibroso que lo recubre. Estos discos “se componen de una parte central gelatinosa (núcleo pulposo) y una zona periférica que lo rodea llamada anillo fibroso que permite que el disco mantenga su forma y soporte las tensiones, impidiendo además el roce entre los cuerpos vertebrales y la compresión de las raíces nerviosas”, explica el doctor Coloma. Las hernias provocan dolor por compresión e irritación de las raíces que van a la pierna derecha, izquierda o ambas. Comúnmente las hernias discales se localizan en los segmentos distales, situados en la parte baja, de la columna lumbar (L4- L5 y L5-S1), debido a que son los que registran una mayor amplitud de movimiento y carga. Generalmente se producen en personas jóvenes, siendo menos frecuente en ancianos, en los cuales predomina la artrosis lumbar como causa de dolor lumbociático.
¿Qué es una hernia discal?
Especialista. El doctor Gustavo Coloma, neurocirujano del Hospital Perpetuo Socorro.
Generalmente, si los síntomas son producidos por una hernia discal, está indicado el tratamiento conservador y se basa en reposo en la fase aguda, analgésicos antiinflamatorios, esteroides (dexametasona) y rehabilitación.
Estas pautas suelen establecerse durante aproximadamente seis semanas, tiempo en el que generalmente desaparece el dolor. Posteriormente se puede prescribir rehabilitación, habitualmente acuática, con el objetivo de fortalecer la musculatura lumbar y abdominal.
A pesar del tratamiento conservador de la hernia discal lumbar, en algunos pacientes el dolor persiste y es invalidante, pudiendo asociarse a pérdida de fuerza en las piernas y pies. En estos casos está indicada la intervención quirúrgica, siendo la microcirugía la técnica de elección, aunque existen otros procedimientos como la endoscopia.
Respecto a los resultados, en estudios estadísticos realizados a nivel mundial, se ha objetivado una mejoría entre el 80-90% de los pacientes tras una intervención de hernia discal; quedando, sin embargo, un pequeño grupo de pacientes que pueden continuar con dolor lumbociático. Por el contrario, las complicaciones son poco frecuentes y rara vez revisten gravedad, que se presentan en forma de lesiones nerviosas, vasculares o infecciones en un porcentaje inferior al 1% de los pacientes, concluye el especialista en Neurocirugía del Hospital Perpetuo Socorro